background sound

lunes, 27 de mayo de 2013

Ondiñas do Mendo



C/ de Villaamil, 4
Metro: Estrecho (línea 1)
Botellín: 1,50 (Mahou). Grifo de Amstel.
Tapas: Papas bavas, canapé de matrimonio (boquerón en vinagre y anchoa), champis con papas fritas, pollo troceado, morcilla, jamón serrano...
Especialidades: zamburiñas, navajas, bravas, croquetas, oreja...


Encontrarse una despedida de soltera en un mesón gallego no creo que sea muy habitual. Se ve que el grupo de chavalas que, recientemente nos alegraron las cañas con su impúdica alegría, empezaban la juerga en el, probablemente, mejor bar del barrio para eso de pimplar comiendo. Eran unas veinte zagalas, a medio camino entre la juventud marchita y la adultez baldía, rindiendo homenaje a una amiga en ciernes de destruir su relación de pareja casándose. Maquilladas con minio, con moños sujetos por palillos de restaurante chino y embuchadas en camisetas rojas a las que, al final de la noche, se adherirían tropezones a medio digerir, cercaban a la novia, con los móviles por testigos, para fotografiarla comiendo oreja a la plancha. Y mientras... los escaqueos al baño para orinar o cambiar compresas obligaban a la número dos de la troupe, la encargada del megáfono, a delatar las ausencias con una canción de Nek tuneada para la ocasión: "Bea no está, Bea se fue"... 

Los camareros, impertérritos, seguían tirando cañas como si algo así sucediese a diario. El resto de clientes replegábamos en la medida en que las supervixens pedían rondas. Estaba claro que avanzaban como "la gran armée" en La batalla de Austerlitz, haciendo creer al enemigo que un flanco estaba debilitado. El climax llegó a su culmen cuando se impelió a la novia, con  salsa brava como eyeliner, a besar a los chicos que llevasen algo rojo. Respiré hondo... un jersey gris me protegía. Tampoco me hubiera importado darle un beso, parecía más maja que las pesetas. Los elegidos encajaron el beso como Joe Frazier los golpes de Ali en Manila... aturdididos, desenfocados. Y es que nada ni nadie puede con un grupo de chicas en busca de jarana. Ni el más chulito del barrio, ni el más osado comediante, da la talla ante un despliegue de energía, desinhibición, sentido del humor y libertad como el que tiene un orfeón femenino, tenga la edad que tenga, cuando decide reírse del mundo. Parafraseando a Henry Miller en Trópico de Capricornio: "Cuando la mujer ríe, lo mejor que puede hacer el hombre es largarse al sótano refugio contra ciclones. Nada quedará en pie ante la carcajada vaginal, ni siquiera el hormigón armado". 
Contagiados por el momento vivido, apenas reparamos en el bar. Una taberna típica, estrecha, con buenas tapas (sobre todo la salsa brava), con un servicio sorprendentemente eficiente para la cantidad de gente que hay. Todo ello en un barrio, el antiguo pueblo de Tetuán,  burbujeante, con pegada a pesar de su antigüedad. 
Apurando la birra, una imagen de otro tiempo paralizó la farra a través del ventanal: un par de religiosas embozadas en sus hábitos, ajenas a lo mundano, extrañas a los placeres que nos hacen humanos, caminaban impulsadas por el halo divino de un Dios fuera de cobertura. 

A su paso, las chicas, agolpadas en la puerta para fumar, silenciaron por primera vez, hasta que la crack del megáfono saboteó una deferencia que otrora fue miedo a las sotanas entonando: "alabaré, alabaré, alabaré, alabaré, alabaré a mi señor..." 
El pueblo de Dios también está en los bares, aunque algunos que estamos en ellos vayamos al infierno por decisión propia.

Arnyfront78

lunes, 20 de mayo de 2013

La Muralla

Plaza de Puerta de los Moros, 7
Metro: La Latina (Línea 5)
Botellín: 1,40€ (Mahou). Grifo de Estrella Damm
Tapas: Torreznos abulense, patatas revolconas, tortilla campera guisada, boquerones en vinagre...
Especialidades: Chuletón de Ávila, callos, albóndigas, caracoles...
Menú del día por 9,50 (cinco primeros y segundos a elegir)











En una etapa reciente de mi vida en la que amanecía en bares solo, con amigos o agarrado al insólito pezón de una valkiria de arrabal, tenía la costumbre (si era domingo a mediodía) de matar la larga noche postergada por el vicio almorzando patatas revolconas en La Muralla. El corto trecho entre El Lorena (refugio caníbal para la canallada) y La Muralla parecía la etapa reina del Tour de Francia. Es difícil arrastrar el cuerpo 200 metros cuesta abajo cuando llevas bebiendo, ininterrumpidamente, 16 horas. La gente, lozana, con un esplendor proyectado por el exceso de cremas faciales, cañeaba (como llaman los pedorros latineros a surfear de bar en bar los domingos de rastro y misa) en las terrazas, con la prudencia habitual que tienen quienes no gustan realmente de libar, sólo posar con la caña en la mano mientras son observados/as por posibles aspirantes sexuales. 

Entre todos ellos/as seguía mi camino sin poder abrir los ojos al hiriente sol, probablemente con algún periódico robado bajo el brazo, intentando alcanzar unas patatas revolconas que aparecían como un totem ante mis primeras náuseas. Aquellas patatas sabían a gloria, pasaban con fluidez por un esófago ávido de algo diferente al etanol. Las he probado mejores, pero "a buen hambre no hay pan duro". La suegra de mi padre (que no es mi abuela), con la autoridad que le confiere ser del Valle del Amblés, dice que no se llaman revolconas sino meneadas porque se menean, no se revuelcan por el suelo. Sin embargo, aquí en la urbe las conocemos por revolconas... vete tú a saber. 
El bar es estrecho, un pasillo con comedor al fondo que sirve de coartada a la terraza (abierta incluso en invierno). Una terraza que ve pasar cientos... miles de cañas al año, acompañadas de raciones salpimentadas por el CO2 de los coches. 

 Hace unos días pasamos por allí para poner imágenes a este texto y, de paso, tomar un botijo. Debían ser las siete de la tarde. Fuera no quedaba ni una silla vacía. Teutonas bovinas acaparaban el sol para intentar dorar sus lívidas nalgas. Dentro, dos camareros sudamericanos preparaban las comandas mientras una pareja de impávidos veteranos, peloti en mano, veían como Saladino conquistaba Jerusalén en un documental de La 2. De vez en cuando preparaban algún que otro bocata digno de incarle el diente: apaisados, con bastante chicha. De tapa nos pusieron dos tiras grandes de torreznos de los de verdad, de esos  con grasa entreverada entre la corteza y la carne chamuscada, que se quedan hechos ovillos al pasar por la faringe. 

La Muralla es, sin duda, un refugio en La Latina... un bar normal, con tapas admisibles y precios tolerables. Pero resulta desazonador intuir que si no fuera por la terraza, en la que seguramente se facturan el 90% de las ganancias del local, ahora sería vinoteca, gastroteca o Lounge bar. Palabras todas ellas que definen la absoluta vacuidad.


Arnyfront78

jueves, 16 de mayo de 2013

IX Feria de la tapa de Madrid


IX Feria de la tapa de Madrid (del 9 al 12 de mayo de 2013)
Palacio de Los Deportes de la Comunidad de Madrid. Avenida Felipe II, s/n.
Metro: Goya (líneas 2 y 4)




El pasado fin de semana tuvo lugar la IX Feria de la tapa de Madrid y, como era de esperar, un escuadrón de Tabernomaquia se desplazó al Palacio de Los Deportes para cubrir el evento. Para evitar hacinamientos fuimos a última hora del último día, pero con el tiempo suficiente como para gastarnos un buen puñado de rupias de Mahou (hay que cambiar los leuros por fichas para poder pillar la priba y la zampa) y volver al barrio por la M-30  con el "Wild flower" de Los Cult castigando las neuronas supervivientes. 


 Parece ser que entre 30.000 y 40.000 personas se han puesto finas durante todo el finde sobre la pista de basket. En teoría este tipo de certámenes ayudan a promocionar los bares y restaurantes que ponen caseta en el sarao, pero yo no estaría tan seguro... no sé si es porque poner un stand cuesta un pastizal o porque  la repercusión real de este tipo de verbenas no lleva aparejado un incremento posterior de clientes, pero algunos de los peces gordos de la hostelería madrileña, que estuvieron presentes en pasadas ediciones, no han repetido. De lo que sí estoy seguro es que la gran beneficiada es Mahou, la empresa organizadora. Desconozco cuántos litros de birra han caído, pero si todo el mundo bebió lo que nosotros andaría por unos 100.000. Supongo que no han sido tantos. Había también bastante gente dándole a la sin alcohol y a los zumos de Solán de Cabras. ¿Será que empiezan a surtir efecto esas hipócritas advertencias impuestas por las autoridades sanitarias ("Mahou recomienda el consumo responsable"), con las que unos y otros (la industria del alcohol y el gobierno) se pueden lavar las manos ante la opinión pública? 


No parece que en nosotros hagan mella las admoniciones del estado, por eso empezamos con unas cañitas para tomar contacto con el ambiente. Eran del tamaño mínimo standard de Mahou (el dedal de unos 18cl), costaban 1€ y había alternativas: el tercio de cinco estrellas y el tercio de negra (ambos a 2€). Como llegamos tarde, el jurado del certamen (la mayoría simpáticos macarrillas que se han convertido en starlets de los fogones) estaba concediendo todo tipo de galardones a los expositores. El de caña mejor tirada se lo llevó Cañada 69, un restaurante de Torrejón de Ardoz que tuvo los huevos de plantarse en la feria con una tapa llamada tartaleta de oreja (una masa de hojaldre con trozos de oreja a la plancha dentro)... buffffff!!!!!

En cuanto a la tapa ganadora  de los 3.000€ del primer premio ha sido "Socarrat 2013" de Le Pain Quotidien (C/Serrano 27 y C/Fuencarral 95). Tiene nombre de recopilatorio de techno valenciano pero parece que es una especie de paella posmoderna  en la que ninguno de sus ingredientes está donde debería. Nosotros apostábamos por la segunda propuesta del ganador: la McSepia... imagínate un whopper que no tiene carne, lechuga, tomate, pepinillo, cebolla, mahonesa ni ketchup, sólo una sepia cariacontecida y aromatizada con una especie de forraje para ganado. Como sólo las aberraciones culinarias con nombres descabellados ganan este tipo concursos podías encontrar toda clase de frikadas: ostras vegetales, Chaskitos, Casimiros, Gildas, mar y granja, callos madrileños siglo XXI e incluso la autoproclamada "la mejor croqueta del mundo" (!con dos cojones!). 

Pero junto a los caramelizados, las espumas, las mousses y las putas reducciones de Pedro Ximenez se podían encontrar tapas sencillas e inteligibles que eran a por las que se lanzaba la peña. Yo no sé si el "Socarrat 2013" tuvo mucho éxito, pero sí presencié  las colas que esperaban trincar la monumental chapata de chorizo frito con pimiento verde de "El españolito" y la chapatita de calamares a la romana con salsa delicia de "Las ventas de Getafe". Al final, el español... burra grande ande o no ande. 

Hay quien echó de menos la presencia en el evento del Boñar, Los Amigos, Los Enemigos, Pepe El guarro y El Tigre del norte con sus propuestas gastro-fecales. Otro año será. 
La verdad sea dicha, nosotros bebimos más que comimos. Probamos una hamburguesa grande pero ramplona (la hamburguesa Ino´s), unas carrilleras de ternera muy bien estofadas, una tosta de lomo y queso, una flor de champiñón con huevo en cascada, una especie de pollo frito adobado que parecía la rama de un árbol, dos "pasiónes por el chocolate" de postre y, por supuesto, la croqueta punky de la sidrería Carlos Tartiere. Menciónes especiales para ésta última por el desenfreno de sus camareros (afónicos, exaustos... lo estaban dando todo literalmente), para el gran jefe emérito del restaurante Lateral que, como fin de fiesta, se lió a poner cañas gratis a diestra y siniestra, y para los chavales del staff que curraron sin tregua (aveces demasiado precipitados llevándose los vasos antes de apurarlos) durante los cuatro días. 

Negativo... cuando estás borracho no ves nada negativo, la ebriedad no percibe aristas. Quizá dos peros... el desagradable flyer de La vaca Picada con la imagen de una hamburguesa que parece hecha con carne de Auschwitz y un disc jockey que merecería estar en esa hamburguesa. 



La feria de la tapa en Madrid es una redundancia, Madrid y sus innumerables bares son una feria constante, un homenaje diario al beber comiendo y al comer bebiendo. Es un patrimonio de esta ciudad que deberíamos preservar, rechazando repostar allí donde no te ponen nada para pasar el trago. 

En otras partes de España lo más parecido a un aperitivo es el posavasos. Y eso es una pena.

Arnyfront78

Datos personales

Madrid, Madrid
Vuelve la afamada fórmula de alcohoy y literatura como guía chusca del Madrid contemporáneo