Metro: Ópera (líneas 2, 5 y R), Santo Domingo (línea 2)
En la película de los Blues brothers hay una escena en la que Jake y Elwood tocan en un local de rednecks sureños, de esos que cazan aligators en los Everglandes y escupen tabaco mascado. La canción es "Gimme some lovin" de la Specer David Group y no gusta un pelo al personal. ¿Cómo expresan su mosqueo?... lanzando tercios de Lone Star contra una malla metálica que rodea el escenario. Así que, ante la perspectiva de salir con los pies por delante del saloon o cambiar de repertorio, abogan por ésto último. Suenan los acordes cuatreros de la serie Rawhide (que en España tuvo una traducción tan descriptiva como "Cuero crudo", en cuyo reparto figuraba un novato Clint Eastwood) y el público se viene arriba.

Lugar histórico donde los haya cumplirá 28 años el próximo 11 de abril. Allí han tocado Ronaldos, NOFX, Supersuckers, Offspring y Mikel Erentxun con Duncan Dhu, antes de perder la cabeza y plagiar a Lightning Seeds con la canción de "Los Serrano"... todos seguramente indiferentes a la mirada turbadora del barman calavera, mezcla de Peter Murphy sin melanina y el malo de "Frío como el acero" en horas bajas. Otros grandes protagonistas inanimados son los televisores (que desde la suspensión aérea emiten, ajenos a la música de fondo, vídeos de garage grabados a lo largo de décadas de la MTV) y, por supuesto, el váter.

- En cuanto a la música hay que decir que arriesgan poco.
- ¿Para qué si la que hay es buena y el negocio funciona?
- Porque los clásicos básicos (Misfits, The Stooges, Motorhead) sumados a sucedáneos Indies
que suenan a camelo sirven para un rato pero acaban cansando. Se echan
de menos apuestas incendiarias, de hace 30 años, que tienen más frescor
que la fórmula pija que divisa el horizonte rockero madrileño: camisetas
de Ramones con olor a body milk
y mojitos con sombrilla. Visitors, No Trend, Death in June, Cassandra
Complex, Sovjet War, Swell Maps, Flipper o Revolting Cocks merecerían un
hueco en la pinchada. No obstante, si no vas a pescar chuquis y sólo
quieres oir buena música tomando algo, es mejor que te pases entre
semana. Siempre hay peña
pero sin roces. Los tercios, que es lo que bebo porque no tengo un
guil, cuestan 3€. Me parece más que aceptable teniendo en cuenta que
cerca hay anodinos bares de copas en los que están a 4 y 5€ y la única
música que vas a oir es el crí-crí de la mandíbula empericada del barman.
Eso sí, si nunca has estado ten cuidado al entrar no te vayas a
equivocar y acabes en el garito contiguo: el Strong. El "ambiente" es
muy distinto, ya me entiendes.
Está
en la calle Trujillos 7. Lo mejor que puedes hacer es tomarla en la
encrucijada etílica que comprende las calles Veneras, Navas de Tolosa,
Conchas y Trujillos (El Gañán, Mareas Vivas, El Labriego, La Alegría,
Casa Valiño, Los Amigos, Mesón Viña T, Casa Parrondo...) y luego dejarte
caer por allí, eso sí, sin potar sobre el tapete del billar. La última
vez que estuve acabé boca arriba en la cuesta de la Almudena que me
lleva al gueto y con esa sensación amarga y demasiado frecuente que tan
bien describe "Paid in full" de Eric B and Rakim: "So I dig into my
pocket, all my money spent".
Arnyfront78
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